En España se está llevando acabo un debate esclarecedor a propósito de la ley sobre la Memoria histórica que curse en el Parlamento. Una ley que regulará el comportamiento del Estado y de los particulares y establecerá límites en la utilización de los símbolos. Se trata de algo fundamental para los pueblos, y más aún para países de historia más o menos breve como la nuestra que apenas se aproxima a los 200 años de vida republicana.
Valdría la pena seguir de cerca ese debate; las implicaciones de la ley, los objetivos que se persiguen, el respeto a lo que es patrimonio común y no debe ser utilizado ni contagiado por el poder político circunstancial. Lo que es común, en primer termino, es lo estatal, lo nacional, lo que debe de unir y, por tanto, estar fuera de lo sectario y parcializado. La ley le dará un vuelco, se lee en la prensa española, a la política sobre símbolos de la era franquista. Tanta fue la invasión des franquismo en las estructuras del Estado que, treinta y tantos años después de la muerte del “caudillo por la gracia de Dios”, esta ley propone borrarlos, despejando el patrimonio de España para todos los españoles.
No se trata de cruzadas ideológicas capaces de ahondar las divisiones entre los pueblos. Se trata de preservar lo común ya lo decimos, y de asignarles a lo otro sus espacios pertinentes. De la era de Franco perviven en edificios y lugares públicos testimonio de guerra como aquellas consignas que rezan así “Caídos por dios y por España”, plcacas que aún se ven en las iglesias, y como esta, tantas otras. Franco había llenado a España de sus propios monumentos y estatuas. De lo que se trata ahora es de despejar lo público de lo que no debe estar allí.
Estos son aspectos apenas de la ley de Memoria Histórica, Constituyen, sin dudad, una advertencia para aquellos que como en la época del general Gómez, llenaban las oficinas públicas de retratos del dictador como si se trata de un santo. Cuando Guzmán Blanco viajó a Europa, sus propios amigos se encargaron de derrumbar sus estatuas. En Venezuela hace falta una ley de memoria histórica, como en España. Pero una ley para preservar el patrimonio común, y para impedir todo signo de oportunismo político y de utilización indebida de los recursos e instalaciones del Estado para la siembra del culto a la personalidad.
Es preciso abogar por el respeto debido a las grandes figuras históricas, como José Antonio Páez. Conviene averiguar si es cierto que en algunas localidades de los llanos sus bustos o estatuas han sido maltratados. Ya sabemos que el general no disfrutaba de la gracia presidencial., pero esto es algo personal que no debe reflejarse sobre un de los grandes constructores de la nación.
España es uno de los Estados más antiguos de Europa con una historia milenaria, con anales particularmente ricos en los siglos en que fue una gran potencia mundial. Para ello debemos observar el curso de esta ley de la Memoria Histórica porque, sin duda, nos dará enseñanzas.El Nacional "Memoria historica"
Caracas, 14 de octubre de 2007, p. 16
Sindicación
09/09/2008 @ 08:40:39
por morillo i Tauler,Manolita
¿Actualmente Venezuela posee políticas de frontera? ...
01/08/2008 @ 22:40:08
por Ricciardelli